“Ser trigo entre mala hierba es heroísmo”.    

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DOMINGO 16° ORDINARIO – Ciclo “A – (Texto: Mt 13,24-43)

 

Recién nombrado párroco de San Bernabé de Niquitao, hace casi 25 años, queriendo aprovechar un terreno de la casa parroquial, lo mandé sembrar de maíz y caraota. Ambos cultivos iban creciendo y floreciendo juntos; pero yo, ocupado en mis labores pastorales, descuidé la siembra y fue invadida por la maleza. Por eso solicité la ayuda de un señor de edad, llamado Victorino Días, para que la desyerbara. Y él, hombre experimentado, me dijo: “padre, mejor será no hacerlo en este momento, porque al desherbarla podríamos tumbar la flor de la caraota y se perdería la cosecha. Dejémosla crecer juntas. Al final, separaremos la maleza.

“LO HA HECHO UN ENEMIGO”

Es mucha coincidencia con la parábola de este domingo:“El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en el campo”… (Mt 13,24). Pasó el tiempo y había esperanza de una buena cosecha.Sin embargo, un día el agricultor escuchó de sus obreros preocupados y tristes, lo siguiente:“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es posible que tenga cizaña?” La respuesta del agricultor fue: “Lo ha hecho un enemigo”. Y a la pregunta: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”,  dijo: “No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranque con ella al trigo. Déjenlas crecer juntas hasta el tiempo de la cosecha; entonces diré a los cosechadores: Recojan primero la cizaña y átenlas en manojos para quemarla, pero el trigo amontónenlo en mi granero” (Mt 13,27-30).

 

MIENTRAS LOS OBREROS DORMIAN        

En este mundo, el corazón del ser humano y nuestra Iglesia son como un campo de labranzadonde crecen juntas, plantas buenas y malas. Un campo por el que el Señor Jesús, nunca se ha perdonado sudores y sangre para hermosear, surcar y sembrar la buena semilla de su Evangelio. Los obreros de ese campo son todos los bautizados responsables. Aquellos que con esfuerzo y testimonio personal, ayudan en la difusión y el cuidado de la semilla

El Evangelio dice que “Mientras todos dormían, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue” (v. 25). Entonces, como hay obreros y trigo fuerte que permanecen hasta el momento de la cosecha, también, hay “el enemigo” que es el diablo y sus aliados; que como pájaros de la noche, dejan caer las semillas del odio y el chisme, de la mentira y la soberbia, del trabajo  en exceso o la pereza; que como semillas de mala hierba, se  convierten  en la cizaña o la maleza para los buenos.

¿QUÉ MÁS NOS ENSEÑA LA PALABRA ESTE DIA?

También, la Palabra este día nos enseña que en el reino de Dios de este mundo, se nos permite crecer juntos a buenos y malos; algunos, hasta conviviendo como familias, bajo un mismo techo. Por eso no es raro encontrar a una mujer de trabajo, buena y piadosa; consagrada a sus deberes, viviendo al lado de un hombre  o viceversa, indiferentes. Igualmente, hogares, donde niños y jóvenes temerosos de Dios, tienen que soportar la desdicha de unos padres y hermanos alejados de Dios y entregados al vicio.

PACIENCIA, CONSEJOS  Y JUICIOS DE DIOS

Hermanos, lo que sucede con las plantas, también se da en las personas: difícilmente distinguimos a las buenas de las malas. Una gran mayoría pasan la vida fingiendo lo que no son. Sin embargo,  al  final, como dice el Evangelio: Dios enviará a otros obreros -los ángeles-, para que al momento de la cosecha, bajo criterios de una justa selección; unos, como trigo bueno sean llevados al granero de su Reino. Y, a los demás, como a la mala hierba, al fuego (vv. 41-44). Ese día nadie protestará. Cada quien aceptará el veredicto. Todos, iluminados por la luz del Espíritu, además de recordar las oportunidades recibidas para el arrepentimiento, entenderemos que la paciencia, los consejos y los juicios de Dios, nunca fueron ni serán para nadie injustos (cf. Sb 12, 13.19b).

“VENGAN BENDITOS… APARTENSE MALDITOS…

Por ahora y en este momento, cada uno de  nosotros sabe en qué lugar está o podría ser ubicado. Entonces, no  olvidemos que “en Dios el poder  es  paciencia,  es equidad y es espera”. “Él tiene su tiempo y sabe administrarlo”. Qué bueno sería para todos, escuchar aquel día estas palabras: “Vengan benditos de mi Padre, a heredar el reino que les tengo preparado” (Mt 25,34). Y, no éstas:“Apártense de mí malditos, vayan al fuego eterno” (Mt 25,41). No olvidemos que Dios nos hizo libres para optar por el bien o por el mal, para vivir como queramos. Por eso, intentemos ser prudentes. Nunca debemos echarle la culpa por lo malo que pudiera estar pasándonos. Meditemos que: “Ser trigo entre mala hierba es heroísmo”.

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