Jajó, valle de los Jakones, venera a su patrono San Pedro desde la época colonial

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Redacción Avance

“En la tierra de los Jakones, en el año 1595, o quizás antes, aparece la Encomienda de Jajó. Les fue otorgada a Don Sancho Briceño Graterol, Fernando Araujo y Felipe Segovia. Era la tierra virgen del arcoíris, de la neblina y la brisa soñadora que dio paso a otra cultura, mescla de lo español con lo nativo.  El  precolombino,  valle de Jakones, hogar de los  guate, cuicas, o los jajoes,  (hombre de tierra altas); desde 1611 pasó a formar parte de la Vicaria Cristiana, bajo el Patronazgo de San Pedro Apóstol. Su bella iglesia, data de 1908,  bajo la advocación de San Pedro Apóstol.

Este pueblo fue visitado por el ilustre obispo Mariano Martí el 2 de abril de 1777. Destaca también en la historia religiosa del pueblo la  presencia maternal de la Virgen María en las advocaciones de Nuestra Señora de Durí y  la Virgen del Talquito que, según relata la tradición oral,  en 1936 ésta se le apareció a Digna López, cuando labraba para hacer adornos navideños del  pesebre.

san pedro de jajo 2009 140Entre los párrocos de finales del siglo pasado y estas décadas del siglo XXI destacan los presbíteros: Nicolás Matheus, Fernando Hernández, Artigas, Eloy de Jesús Viloria, Ramón Méndez Duque, Mons. Martínez, Fernando Fernández, Mario Arias, José Salas, Ángel Cristóbal Martín y su actual párroco Raúl Ricardo Ramírez. Todos los sacerdotes han sembrado la semilla del evangelio y cosechado sus frutos en esta parroquia.  En la actualidad cuatro hijos sacerdotes de la parroquia  prestan sus servicios a la iglesia Carlos Valecillos, Digner González y Argenis Avendaño y Jorge Briceño.

Entre sus costumbres culinarias están la pizca andina, el curruchete, el cabello de ángel y la mistela, la sopa de garbanzos, arepa de horno, roscas de gua, mantecadas, sopa de trigo, caspiroleta, carabina y tantas comidas y bebidas tan nuestras. En el pueblo destacan sus  calles empedradas y empinadas, bordeadas de casas blancas con techos de tejas y enormes balcones hechos en madera, haciendo de Jajó uno de los más bellos poblados coloniales de Trujillo y Venezuela. Varios personajes de ayer dieron renombre al pueblo como el León de la Cordillera Juan Bautista Araujo, el General Juan Araujo Briceño, Don Atilio Araujo, Leopoldo Baptista y  Salvador Baptista.

Cuentan en este rincón del municipio Urdaneta con un fresco clima envidiable; también  las cristalinas y sabrosas aguas de la Quebrada El Rincón y Quebrada del Cacique. Son sus tierras  generosas y fértiles productoras de papa, zanahoria, lechuga y muchos productos que nutren a miles de personas en diversos lugares de la patria.

Párroco Raúl Ricardo Ramírez

El presbítero Raúl Ricardo Ramírez cuenta con una dilatada trayectoria sacerdotal y pastoral desempeñado sus oficios como párroco de Santa Ana, Burbusay, La Mesa de Esnujaque, Las Mesitas y Jajó, entre otros lugares; se destaca también por su pasión por la investigación y la escritura sobre temas religiosos; es colaborador asiduo del Semanario Avance, a través de la columna El Día del Señor donde todos los domingos explica de manera sencilla pero profunda los textos bíblicos. Desde el 19 de enero del 2013 el padre Raúl Ricardo lleva la conducción de la parroquia San Pedro de Jajó que además del pueblo abarca las comunidades de Miraflores, Vega del Rio, Mesa de Los Moreno, Llano del Jarillo, Quebrada Chica, Montero, Los Arboles, El Valle del Niño o Las Porqueras, Loma de Jajó, Estibuco, Las Palmas y  El Degredo.

Indicó el sacerdote que para celebrar solemnemente las fiestas religiosas se efectuó un programa de misas que culminó el pasado domingo 29 de junio a las once de la mañana con la Eucaristía solemne en honor, a san Pedro y san Pablo: “estas dos grandes columnas de la Iglesia se entregaron de manera incondicional para dar a conocer la verdad, incluso hasta llegar a morir por ella.  Son dos gigantes en la fe que se complementan mutuamente y le dan forma a la misión de la Iglesia.  Nosotros necesitamos saber, conocer, en cierto modo experimentar, en la vida de los santos, lo que experimentamos en nuestra vida: nuestra contradicción y la constante compasión del Dios que nos levanta” indicó el párroco.