“Reciban el Espíritu Santo”

padre-julio

Día de Pentecostés

Con el día de pentecostés se da cumplimiento a las promesas realizadas por el Señor a sus discípulos de que les enviaría otro defensor, el cual les llevará a comprender todo lo que les había enseñado en su predicación y les mostrará la verdad plena que los hará libre. De aquí en adelante comienza la nueva creación. Con el bautismo del Espíritu Santo se da inicio a la misión de la Iglesia de hacer que todos lo hombre lleguen a conocimiento pleno de la verdad.

En el calendario cristiano la fiesta de Pentecostés conmemora el envío del Espíritu Santo, ya han transcurrido cincuenta días del suceso de la resurrección, que cambió completamente la forma en que el ser humano veía la vida, nuevamente se abren las puestas de la esperanza para el género humano, para que éste vuelva a su estado originario de santidad, ser imagen y semejanza de Dios, es decir ser como Dios.

Si la Pascua y la resurrección de Jesús han sido un nuevo éxodo y una nueva liberación de la esclavitud, cincuenta días después de estos sucesos celebramos con la venida del Espíritu Santo la nueva Alianza, las nuevas leyes de la fraternidad, que nos llevas a construir un mundo más solidario. El pequeño grupo que dejó el maestro está todavía atemorizado, desanimado, por todos los sucesos ocurridos, pero de acuerdo a su promesa, estando las puertas cerradas donde se encontraban reunidos en oración, aparece el defensor enviado por el Padre en forma de fuego de fundidor y con un estruendo con signo de la acción transformadora del Señor, que quiere cambiar la situación de temor y angustia, en que se encontraban sus discípulos y así constituir el pueblo de la nueva Alianza, bajo su presencia mediante la compañía y guía del Espíritu.

La venida Espíritu Santo según el evangelio de Juan 20,21-23, el mismo día de la resurrección al finalizar la jornada, Jesús se aparase en medio de ellos y sopla su aliento como signo de la venida del Espíritu, de esta forma los capacita para la misión que viene luego de su partida. Jesús les infunde su propio aliento vital para que se hagan participes de su misma vida de gracia, el Espíritu. Este gesto de Jesús nos indica la creación de la de la nueva condición humana, la del Espíritu, a través de él culmina así la nueva creación y esto implica que nacemos de Dios y nos libera definitivamente del pecado y nos abre las puertas de la gracia como en el principio; por tanto la venida del Espíritu Santo podemos verla asociada al perdón de los pecados. Porque el pecado es signo de todos los males que afligen a la humanidad, representado a través de las injusticias, la opresión, la violencia y la muerte, cuando Dios nos perdona recibimos su acción mediante el don del Espíritu Santo que nos hace ser creaturas nuevas, nacidas del misterio de la resurrección de Cristo y volvemos a renacer, y así la humanidad se renueva delante de Dios, dándole un nuevo sentido a sus vidas.

Pbro. Julio César León Valero.