Cumpliendo la normativa canónica y pastoral eclesial; Las Parroquias del centro de Valera tienen nuevos Párrocos

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Pbro. Jesús Alberto Linares Montilla.- Los días 20 y 21 de Julio del presente año, las parroquias: san Juan Bautista y  san Pedro de Valera, llenas de júbilo recibieron en estos días, a quienes desempeñaran el oficio de Párroco, al frente del cuidado pastoral de esta porción del pueblo de Dios que peregrina en Valera.

Cabe destacar, a tenor del Código de Derecho Canónico, que “la parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, que se encuentra bajo la autoridad del Obispo Diocesano, se encomienda a un párroco, como su propio pastor”.(canon 515.  § 1).

Toda la vida de la parroquia, así como las tareas emprendidas en las mismas, deben ser entendidos y vividos con una comunión  orgánica entre los presbíteros y los fieles laicos, es así, como estas comunidades parroquiales con sus nuevos pastores, continuaran trabajando por seguir instaurando el Reino de Dios, motivando a sus feligreses a dar testimonio del amor y la misericordia de Dios.

El 20 de julio de 2016 la parroquia san Pedro, que estaba bajo la guía del Padre Walkelys Araujo,  por seis años, al cesar su oficio como párroco de esta comunidad, de manos de nuestro Obispo Diocesano Mons. Oswaldo Azuaje, se hizo la entrega de esta comunidad al Pbro. Miguel Ángel Rosales, quien anteriormente se desempeño como vicario parroquia en san Juan Bautista.

De igual modo, el jueves 21 de Julio, la Parroquia Matriz de Valera, san Juan Bautista, despidió al que fue su cura de almas, el Pbro. Luis Felipe Torres, quien estuvo al frente de la comarca de Mercedes Díaz por seis años, quien a cesar sus funciones como párroco, Mons. Oswaldo Azuaje hizo entrega de esta comunidad cristiana al Pbro. Walkelys Araujo.

A estos nuevos párrocos del centro de “la Ciudad de las Siete Colinas” les animamos en este momento de fe y esperanza, para abrir el corazón a la acción de la gracia y permitir que la Palabra de Cristo  pase por nosotros con toda su fuerza: ¡Duc in Altum!

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