SIN NEGAR LA EXISTENCIA DE LO MALO, NO DEJES DE ENFOCARTE EN LO BUENO

Pbro. Argenis Avendaño.-En la mayoría de los casos, no hace falta ver el lado malo, solo es cuestión de ver el lado bueno, esta es la mejor manera de vivir. Enfocarte por lo positivo te permite crecer, te ayuda a aprender, te facilita tu desarrollo personal y te hace vivir agradecido, lo cual es un gran paso en tu bienestar. Ser optimista, positivo en tu existencia, no es sinónimo de vivir en una burbuja ficticia que te salvaguarde del mundo o camuflaje tu realidad.

 

En las situaciones complicadas, vive de manera “óptima”, busca activamente al lado favorable y quítale  valor al lado negativo, sin dejar de ser realista. El optimismo, además de heredado, debe ser trabajado y aprehendido, ¿de qué manera?, practica los siguientes hábitos:

 

         Ver con objetividad: desde la aceptación, reconoces lo negativo y positivo en cada circunstancia, lo cual te permite, abordarlo desde distintas perspectivas.

         Cree que lo mejor está por llegar: desde el dinamismo, emprende tus ideales aun en las tempestades, sopesa hechos y continúa con los pues sobre el suelo.

         Mantén un estado positivo: ten seguridad de tus capacidades y posibilidades, confiando en ti mismo, mientras avanzas superando los obstáculos.

         Acepta la ayuda de los demás: ve y descubre lo grandioso de cada ser que te rodea, acéptales su corazón cuando te lo ofrezcan, de acuerdo a sus oportunidades.

         Reconoce que los fallos son un aprendizaje: la perseverancia te llevará a tu destino deseado, los errores crean una “nueva realidad”, piensa opciones y toma decisiones.

         Identifica soluciones con rapidez: resuelve los conflictos, al superar tu talento crece, descubre nuevas oportunidades en las adversidades.

         Aprecia todas las cosas: la buena actitud, te hace reconocer como alguien sonriente y con buen sentido del humor.

         Decide seguir adelante: la valentía, te hace perseverar y aceptar la responsabilidad por las fallas, además, te enfoca en oportunidad de la crisis.

Sé un “optimnasta”, un practicante del optimismo, y tendrás estos beneficios:

          Salud integral: fortalece el corazón, mejora tu colesterol, facilita el manejo del estrés, mejora la inmunidad, ayuda a controlar las emociones y alarga la vida, en otras palabras, practicas la psiconeuroinmunobiología, pues, lo que el corazón te pide, tu mente se lo muestra.

         Gestión productiva en el trabajo: incrementa el rendimiento, se ejercita de forma inteligente, te enfoca en las fortalezas, obviando las amenazas externas.

         Mejorarás el desempeño de tus hobbies: aumenta el disfrute de tus pasatiempos e inspiras a otras personas.

         Te conviertes en una persona entusiasta y alegre: mejoras las relaciones personales, tendrás menos fluctuaciones en tus estados de ánimo y fluidez en la comunicación.

         Harás sinergias con personas que son como tú: atrayendo a otros optimnastas a tu vida, es decir, personas con confianza y buena actitud.

 ¡El ser optimnasta no te exime de los tropiezos, por el contrario, te da agilidad para superarlos y no soltar las riendas de tu vida!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *