(Con un trozo del manto de Elías).El Papa Francisco en la conclusión de los ejercicios espirituales.

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Concluyeron el viernes 27 de febrero, por la mañana, en Ariccia, los ejercicios espirituales en los que participaron el Pontífice y los miembros de la Curia romana. Las meditaciones fueron propuestas por el carmelita Bruno Secondin en la capilla de la casa Divino Maestro de los religiosos paulinos.

Al término de la reflexión del viernes por la mañana, el Papa Francisco quiso dar las gracias al predicador. «En nombre de todos, y también en mi nombre, –dijo el Papa– quiero agradecer al padre su trabajo entre nosotros durante nuestros ejercicios. No es fácil dar ejercicios a los sacerdotes. Somos un poco complicados todos, pero usted logró sembrar. Que el Señor haga crecer estas semillas que usted nos dio. Deseo también, y lo deseo para todos, que podamos salir de aquí con un trozo del manto de Elías, en la mano y en el corazón. ¡Gracias, padre!».

La última etapa del itinerario de reflexión y oración propuesto por el padre Secondin se centró hoy por la mañana en el episodio bíblico narrado en el segundo libro de los Reyes (2, 1-14), donde se describe el saludo final de Elías a sus discípulos y a Eliseo, su rapto en el carro de fuego y el inicio de la misión de Eliseo, que se despoja de las vestiduras, recoge el manto del maestro y, a orillas del Jordán, es reconocido como el verdadero heredero del profeta. Es un relato intenso, lleno de ternura, en el cual un poco se disipa la dureza de carácter que caracterizaba a Elías. El profeta, en cierta manera, aprende y también nosotros, sugirió el padre Secondin, deberíamos aprender «a ofrecer abrazos de esperanza y de ternura» de su discípulo que es afectuoso y paciente.

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