HA FALLECIDO EL PADRE FABRICIO…

REDACCION AVANCE.- Procedente de uno de los departamentos de mayor fama de gentileza, en la hermana república de Colombia, Antioquia, llegó a nuestra diócesis este insigne sacerdote que el pasado lunes le entrego su alma al Creador. Luego de haber acrisolado su alma a través de una larga enfermedad, hizo entrega de su vida, a Dios Padre Todopoderoso.

El padre Fabricio, como le llamábamos, igual que su feligresía, se destacó por su abnegada labor pastoral en las distintas comunidades, que ejerció su ministerio sacerdotal. Hombre muy creativo, a quien el ornato y la pulcritud le adornaban en las comunidades a las cuales sirvió. Es de resaltar la manera cómo se integraba a las comunidades, fuesen de ambientes rurales o urbanos. La inculturación del evangelio, que hace mención el documento de Santo Domingo, le sirvió para hacer más gala de esta destreza que como persona y más como sacerdote, le sacaba provecho pastoral. Fue “San José” de Tostós, donde estuvo casi dos lustros, luego las comunidades de “San Rafael” de Campo Elías y “San Isidro Labrador” de Batatal, quienes paralelamente disfrutaron de un dinámico y emprendedor sacerdote, que supo alternar su tiempo, para hacerles vivir las alegrías eclesiales a través de su sacerdocio.

De estas bucólicas comunidades, pertenecientes al Jardín de Venezuela, fue trasladado a la comunidad de “San Antonio Abad”, de Mendoza Fría, donde desplegó su oficio levítico y destacó su amor y obediencia a la iglesia. Cumplida la edad canónica para los presbíteros pasar a retiro, hizo su renuncia al Obispo Diocesano y se retiró a cuidar su salud. Realidad la cual, le fue adversa, pues en breve la enfermedad que ya padecía con anterioridad, le minó las fuerzas y estuvo recluido dilatado tiempo en centros de atención hospitalaria de nuestra entidad.

Podemos decir de este hermano sacerdote, que fue siempre un apóstol del evangelio. Desprendido de lo material y abnegado en su sacerdocio. Devoto de la Santísima Virgen María. Destellos de la calidad cristiana y sacerdotal de este hermano en la fe. Las comunidades que tuvo a su servicio dan fe de ello, al mirar el acompañamiento que en los actos fúnebres se observó. Muestras sinceras de afecto y cariño, dan fe de su vida, como servidor y testigo de la proclamación del Reino de Dios y también para quien fuera su pastor y guía espiritual.

En comunión con el Obispo Diocesano y su presbiterio, elevamos a Dios sufragios y oraciones por su eterno descanso. “Al Paraíso te lleven los ángeles y a tu llegada te reciban los mártires. Y te conduzcan a la ciudad santa, de Jerusalén…” Paz a su alma…