FALLECIÓ, DOÑA BAUDILIA MENDOZA DE CABEZAS, madre del P. Carlos Cabezas.

“La mamá de un sacerdote, es mamá de todos los sacerdotes. Por eso, estamos de luto”

Con profundo pesar, la mañana del martes 11 de noviembre, iniciándose el curso de actualización del clero trujillano, se dio a conocer la fatídica noticia del deceso de doña Baudilia Mendoza de Cabezas, quien fuera la progenitora del querido hermano sacerdote de esta diócesis Pbro. Carlos Alfredo Cabezas Mendoza. Mamá también de Bisdalia, Betzaida, Magally, Javier, “Rucho” y Alfredo. La hoy extinta, venía padeciendo quebrantos de salud en los últimos meses.

Doña Baudilia (Yiya), como la llamaban sus más cercanos, nació en Torondoy, estado Mérida. Estuvo casada con don Francisco Cabezas (+), quienes procrearon 7 hijos. Enfermera de profesión Ejerció por muchos años su vocación, allí en su lugar de residencia. Tuvo el reconocimiento siempre de sus conocidos, por su amable trato y espíritu de servicio incondicional a sus semejantes. Mujer silente en su obrar, pero abnegada en sus ocupaciones y oficios. Defensora de su fe y colaboradora insigne con la Iglesia.

Luego de una relampagueante enfermedad que le consumió en breve, entregó este día, su alma al Autor de su historia. La velación se dio en el lugar donde fuera su residencia, El Volcán de Niquitao y en horas de la tarde, del día miércoles 12 de noviembre, se dieron cita en el Templo parroquial de Niquitao, decenas de sacerdotes, familiares, compañeros, amigos y pueblo de Dios, que entre cantos y oraciones de esperanza, se elevaron al cielo por su eterno descanso, además la solicitud de fortaleza para los suyos, por tan singular momento de dolor.

Al final de la santa misa y luego del debido responso, se le hicieron reconocimientos “post mortem”, se leyeron acuerdos, decretos y múltiples oraciones. Todo ello da fe de lo hermoso que llevó la vida y testimonió su fe cristiana con sus semejantes, como siempre lo ha pedido Dios, por medio de su Palabra. En hombros de sacerdotes y allegados, se dio inicio el recorrido al campo santo del pueblo.

En Nombre del Señor Obispo Diocesano, Presbiterio, Diáconos Permanentes, Religiosas y Religiosos, Seminaristas y la Diócesis, hacemos llegar al Pbro. Carlos A. Cabezas M., hermanos, familiares y amigos nuestras palabras de solidaridad en estos momentos de dolor, con la esperanza de ser partícipes de la Resurrección del Hijo de Dios.

Paz a su Alma…