DIOS: EL INEVITABLE

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DOMINGO 27° – ORDINARIO – Ciclo “A” – (Texto: Mt 21,33-43)

     A Dios, tratando de revelar su esencia, en la Biblia se le identifica como: Yahvé, Jehová, Adonay, El Shaday, Eloí; también, con los atributos: Amor, Luz, Camino, Verdad, Vida y Buen Pastor; revelados por el mismo Jesús en el Evangelio.

 DIOS: EL INEVITABLE

   Pero, aunque a Dios le llamemos de muchas maneras, “El Inevitable” es un nombre que le asienta muy bien. Es que  aunque intentemos ignorarlo o huir de su presencia, tarde o temprano, a una hora, tal vez inesperada, como ante el más justo e inevitable juez. “cada uno dará cuenta a Dios de sí mismo” (Rom 14,12).

   A propósito, existió un famoso emperador romano llamado Juliano, que después de abandonar su fe cristiana quiso acabar con el cristianismo e implantar de nuevo el paganismo de la idolatría y el politeísmo, algo que a lo largo de la historia y a su manera han intentado sin éxito, algunas corrientes ideológicas y filosóficas. De Juliano, llamado “el apóstata”, se cuenta que,  herido de  flecha durante una batalla, se la arrancó y llena de sangre, la lanzó’ hacia el cielo, pronunciando  contra Jesús esta frase que se hizo famosa: “Venciste Galileo”.

SIEMPRE EXISTIRAN LÍDERES Y EMPLEADOS CORRUPTOS.  

    En relación con el Evangelio de hoy, la parábola de “los empleados corruptos”, es una enseñanza que nunca podrá pasar de moda, ya que siempre van existir empleados y políticos  injustos y corruptos llenando los titulares de los periódicos y noticieros del mundo. Esta parábola cuenta de un hombre que construyó un viñedo y lo rodeó de murallas para protegerlo. Estuvo cuidándolo con esmero, hasta que lo arrendó, porque tenía que hacer un viaje. Dejó pasar algún tiempo y después, envió a unos empleados de confianza para que cobraran la parte que le correspondía por el arriendo; pero esos enviados fueron asesinados. Eso ocurrió varias veces. Finalmente, envió a su propio hijo, diciéndose: “A mi hijo lo respetarán”; pero, también fue asesinado, pues querían quedarse con la herencia (Mt 21,33-38).

PERSONAJES DE LA HISTORIA DE SALVACIÓN

   Al igual que el canto de “la viña bien cuidada” que no devolvió buenos frutos (1ra. Lectura: Is 5,1-7), esta  parábola posee un realismo simbólico. Cada personaje tiene nombre en la historia de la salvación: el dueño del viñedo es Dios-Padre -el inevitable-, la viña es el pueblo de Israel; los empleados que envía a cobrar y son asesinados, son los profetas de ayer y de siempre; el “Hijo” que manda de último, es Jesús: insultado, torturado y sacado fuera de las murallas de Jerusalén para morir en el Calvario.

    Finalmente, a la pregunta: “Cuando llegue el dueño del viñedo, ¿qué hará con estos viñadores?”; ellos respondieron: Acabará con esos malvados y arrendará el viñedo a otros trabajadores, que le entreguen los frutos a su tiempo” (vs. 40-41). Es decir, hará justicia. Esos nuevos arrendadores somos cada uno de los bautizados de nuestra Iglesia, el nuevo Pueblo de Israel; siempre   llamados a dar frutos de honestidad en la paz, el amor y la justicia.  

 

 HABIAN OLVIDADO AL “INEVITABLE”

    Aquellos primeros empleados corruptos, habían olvidado o dejado a un lado, al más importante: al “Inevitable”. Al único amo  y señor del viñedo. Por creerlo ausente o lejano, despreciaron, hirieron y asesinaron a los profetas enviados. Ni al propio Hijo respetaron. Sin piedad lo mataron. Es que la ambición de poder  y las  riquezas materiales, siempre destruyen la razón de los seres humanos. Por la ambición de poder, muchos líderes y subalternos engañan, compran, manipulan y matan a cualquier ser humano.

NADIE PUEDE SER INDIFERENTE

    Hermanos, además de la experiencia política mundial, saturada de corrupción; nadie puede olvidar a la prensa escrita, radiada o televisada; al internet y otros medios de comunicación social que como cualquier comercio, dejan de lado a Dios, al “inevitable”; y  atacan la dignidad y el honor humano, expendiendo pornografía, licor y otras drogas sin respetar edades ni a nadie. Será por eso que la corrupción es comparada con un cáncer que entre empleados políticos o privados, grandes o pequeños,  carcome a la sociedad en todos sus niveles o estratos. Ni la misma Iglesia de este cáncer se ha librado…

    De seguro, Jesucristo, cuya misión era implantar un nuevo orden de justicia y responsabilidad para todos, seguramente, sentiría repulsión por esos hechos. Por eso, como cristianos ante cualquier injusticia, nadie  puede permanecer indiferente; sino atentos ante Dios, el “Inevitable”. 

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