SER  CONSECUENTES  

lampara_de_barro

Un buen hombre decía acerca de sí mismo: “De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: `Señor, dame fuerzas para cambiar al mundo`.

“En la medida que fui haciéndome adulto y caí en cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: `Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso  me doy por satisfecho`.

“Ahora que soy un viejo y tengo los días contados, he comenzado a comprender lo tonto que he sido. Mi oración hoy, es la siguiente: `Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo`. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado gran parte de mi vida.”

Tenemos que reflexionar sobre qué cosas hay en nuestra vida, en nuestro actuar que no andan bien, para poderlas cambiar como Dios quiere. Es mucho lo que podemos hacer para transformar al mundo con nuestra actitud y comportamiento diario consciente. Podemos sembrar esperanza, en la medida que no permitamos  que los demás nos contagien con su mal proceder y envenenen nuestro espacio interior con su agresividad, resentimientos, temores y frustraciones.  Debemos ser firmes, pero sin violencia,  viviendo de acuerdo con nuestros valores y principios. Recuerda: No son las palabras las que transforman a los demás, sino los ejemplos. Las palabras conmueven, pero los ejemplos arrastran. “Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos amados”. Efesios 5,1. “Mostrándote en todo con ejemplo de buenas obras, pureza de doctrina, dignidad, palabra sana, intachable… Tito 2,7. Pues para ésto habéis sido llamados…1P 2, 21.

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