Somos instrumentos de Dios

lampara_de_barro

“En el escritorio de un famoso poeta había un tintero que por la noche, cuando las cosas cobraban vida, se daba mucha importancia. Decía: -Es increíble las cosas hermosas que salen de mí. Con una sola gota de mi tinta se llena toda una página. ¡Y cuántas cosas magníficas y conmovedoras se pueden leer en ellas! Pero sus jactancias provocaron el resentimiento de la pluma: -¿No comprendes, tonto barrigudo, que tú sólo eres el que pone la materia prima? Soy yo la que con tu tinta escribo lo que hay en mí. ¡La que realmente escribe es la pluma!

Volvió el poeta que fue a un concierto y que con la música se había inspirado. Y escribió en la hoja: ¡Qué necios serían el arco y el violín si pensaran que son ellos los que tocan…!.

Pensándolo bien, igual de necios somos los hombres cuando presumimos de lo que hacemos, olvidando que todos somos simples instrumentos de Dios. Es importante darnos cuenta de lo poco que somos humanamente y de lo frágil que es la vida para que no seamos soberbios, y podamos vivir humildemente agradecidos a Dios por cada momento de nuestra existencia, sin tratar de alardear de lo que hacemos y tenemos. No creamos que un puesto, un apellido o las cosas que poseemos nos hacen más que otros. Recordemos que Jesús, fue el Ser más humilde y humillado, pero pese a ello nos perdonó y sigue perdonando la falta de humildad que tenemos con nuestros semejantes. Indudablemente, las personas valen por su riqueza interior y no por las cosas externas, superfluas, que puedan poseer.

 

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