Por pretenciosos perdemos lo que realmente es nuestro

lampara_de_barro

Un cuervo que había robado un trozo de carne, se posó en un árbol. Y una zorra que lo vio, quiso adueñarse de la carne, se detuvo y empezó a exaltar las proporciones de la belleza del cuervo. Le dijo además, que era tan bello que le sobraban méritos para ser el rey de las aves y, sin duda, podría serlo si tuviera voz. Pero el cuervo, al querer demostrar a la zorra que tenía voz, dejó caer la carne y se puso a dar grandes graznidos. Tan pronto soltó el pedazo de carne, la zorra se lo comió y le dijo: “Cuervo, si realmente pensaras y tuvieras juicio, nada te faltaría para ser el rey de las aves”.

Ser pretencioso es colocarnos por encima de lo que realmente somos o tenemos. Ese afán de figurar nos hace perder lo que realmente es nuestro y nos pertenece. Lejos de ganar, lo que hacemos es perder. Dejemos de presumir y busquemos ser humildes.

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